Arcilla bentonita
Elimina toxinas. Ayuda a sanar la piel. Reduce el enrojecimiento.
Modo de empleo: Haz una pasta de bentonita, arcilla y agua, luego aplica en la piel. Deja actuar hasta que se seque y luego enjuaga.
Aceite de coco.
Los ácidos grasos en el aceite de coco trabajan como antioxidantes, previene y revierte el daño de los radicales libres en la piel.
Modo de empleo: Aplica diariamente sobre la cicatriz.
Jugo de zanahoria
Rico en minerales y vitamina C. Limpia y embellece la piel.
Modo de empleo: Mezcla el jugo de zanahoria con 1 cdta. de sal marina y masajea la pasta en las cicatrices con movimientos circulares. Deja secar y enjuaga con agua tibia.
Baños de sal de mar
La sal absorbe las toxinas de la piel y actúa como un antiséptico.
Modo de empleo: Llena un baño de agua tibia y mezcla el agua con sal del mar. Sumérgete en ella durante 30-45 minutos, una o dos veces por semana.
Aloe Vera
Regenera los tejidos de la piel. Combate la inflamación. Proporciona humectación calmante.
Modo de empleo: Corta longitudinalmente una hoja de la planta de aloe vera para exponer la salvia del aloe y aplica en la piel.
La vitamina E
Estimula la formación de colágeno. Mejora la textura y elasticidad de la piel.
Modo de empleo: La fórmula de aceite concentrado de vitamina E (o el contenido de vitamina E en cápsula) se pueden utilizar directamente en las cicatrices. NOTA: La Vitamina E sólo se debe utilizar en las cicatrices que están completamente curadas, ya que puede interferir con la cicatrización de la herida.
Aceite de avellana
Nutre e hidrata la piel. Regenera las células. Funciona como astringente. Fortalece los capilares. Reduce el enrojecimiento.
Modo de empleo: Aplica diariamente sobre la zona de piel dañada.